Encantada es el título con que se dió a conocer en Latino América, se trata de la nueva producción de Walt Disney Pictures. Una autoparodia al gran número de películas que la anteceden.Tras varias recomendaciones y movida por la curiosidad de conocer el primer cine en Sahuayo, Michoacán (aunque usted no lo crea), aprovechamos la promoción de los miércoles y la semana pasada me fui a ver ésta película con mis queridas primas. Sabía de antemano que era una película muy divertida, pero no tenía idea de todo lo que me encontraría en este film, durante toda la película estuve divertidísima, las actuaciones son maravillosas, por supuesto debo hacer una mención especial para la consagradísima Susan Sarandon y para mí, una revelación, James Marsden; los diálogos sumamente divertidos, los efectos especiales maravillosos y la historia digna de analizarse cómo nos gusta hacer en este espacio.
La película fusiona el clásico cuento de hadas de Disney con una comedia romántica de acción real. Cuenta la historia de la princesa Giselle (Amy Adams) a la que una reina malvada (Susan Sarandon) expulsa de su mundo mágico musical. Giselle se enfrenta a la cruda realidad de las calles del Manhattan actual. Inmersa en un entorno en el que el "fueron felices y comieron perdices" no funciona, deambula por un mundo caótico. Pero se enamora de un abogado divorciado encantador (Patrick Dempsey) que decide ayudarla. A pesar de que está comprometida con el príncipe de cuento de hadas (James Marsden), se hace la siguiente pregunta: ¿su visión del amor ideal tiene futuro en un mundo real? (Tomado de Disney.es).
Cuando la película comenzó con dibujos animados pensé que sería una más de Disney sólo que con mucho de que reirse, pero cuando la reina malvada la lanza por un abismo diciendo que la mandaría al "lugar de la infelicidad eterna" (The place where there is no happily ever after) yo, burlonamente le comenté a mi prima, pues tendrá que mandarla al mundo real, y para mi sorpresa, así fue!! Qué risa me dió!! y desde ese momento la película me fascinó.
Me gustó mucho como manejaron el choque ideológico que se da cuando Giselle y más tarde, el resto de los habitantes de Andalasia llegan a Nueva York. En Andalasia vivían una vida perfecta en un mundo perfecto dónde no existe más que la vieja historia de los enamorados que así nomás, se enamoran y se casan, la dulce creencia del amor a primera vista y además, eterno!!! Dónde los mayores obstáculos a sortear son la bruja o el rey malvado, pero que finalmente e invariablemente, concluye con el triunfo del amor y todos viven felices para siempre. Sin embargo, al llegar a Nueva York, toda esa estructura no funciona para nada, todos son vistos como locos inadaptados, Giselle metida en el vestido de pastel buscando el castillo, parece más, una drogadicta perdida por la ciudad que una dulce princesita buscando a su amor. El princípe Edward es como un Quijote, peleando valerosamente contra todo lo que desconoce en busca de su amada dejando ver claramente su escaso desarrollo intelectual, este personaje me pareció muy gracioso! como buen hombre que sólo sabe ser bonito, nunca se da cuenta de nada, pasó por nuestro mundo y regresó al suyo siendo el mismo bárbaro, ególatra, tonto y hermoso, a lo que yo llamaría, un auténtico niño bonito cabeza hueca, cuyos únicos intereses son casarse con la mujer ideal, tener muchas riquezas y ser todo un príncipe valiente y guapo. A diferencia de Giselle, que aún cuando le cuesta mucho trabajo entender que no existe el amor a primera vista, que el amor no es eterno, y que la vida es un tanto más complicada de lo que ella cree, finalmente comprende el mundo en el que ha caído y comienza a adaptarse y a tomar lo bueno de él sin perder su esencia inocente e idealista.
Es aquí dónde quiero abrir la discusión, porque yo he notado desde hace algún tiempo, la gran influencia que tienen los cuentos de hadas (en libro o en película) durante nuestra infancia y por supuesto, más tarde, en nuestra edad adulta. Sobre todo noto la repercución que esto tiene en las mujeres, la mayoría de nosotras crecimos con la ilusión de encontrar al amor de nuestra vida, un buen hombre, guapo, trabajador, dulce y encantador, tener una boda de ensueño, tipo Cenicienta, una casita llena de flores y unos hijitos hermosos, regordetes y rosados que serían la culminación y el último toque del cuadro de "la vida perfecta". Y tómala!!! que nos topamos con "el mundo de la infelicidad eterna" dónde nuestro rosa esquema no encaja para nada, a muchos se les amarga la vida y se vuelven pésimistas y gruñones, otros cierran los ojos a la realidad y crean su propio mundo fantástico dónde todo es perfecto, otros tratamos de encontrar el punto medio aunque esta es la postura más difícil, y justo es la que toma Giselle, sin olvidar lo bueno de Andalasia, aprende a vivir en el mundo cruel, pero siempre con una postura optimista y con buenos sentimientos, defendiendo y exaltando las virtudes humanas.
¿Qué tan malo es crecer con la falsa idea que nos dan los cuentos de hadas? pero en caso de que esto no existiera ¿Qué tan malo sería no tener esta influencia en nuestras vidas?...
Les dejo este par de videos que me parecieron el claro ejemplo del contraste entre el mundo real y el mundo de las hadas y princesas.
Giselle en Andalasia















